La verdadera libertad no es morirse de hambre: Vaciamiento ideológico y la urgencia de recuperar la esencia peronista.
No hay que olvidarse de Los oportunistas y cómplices del departamento San Martín, pretenden hacer pasar el vaciamiento del PJ. La verdadera libertad no puede construirse sobre la vulnerabilidad, la falta de trabajo o la pérdida de derechos esenciales como la educación y la vivienda digna.
Hoy, al releer las palabras formuladas el 15 de diciembre de 1944, vemos con asombrosa claridad cómo los debates de nuestra Patria vuelven a situarse en el mismo eje. En aquel momento se señalaba que el peor mal era un liberalismo que, invocando una libertad abstracta, terminaba ahogando la libertad real de las personas. Aquel mensaje histórico planteaba una verdad insoslayable que cobra hoy más fuerza que nunca: poseer la libertad para morirse de hambre es un sofisma y una artimaña, trampa o treta.
La verdadera libertad no puede construirse sobre la vulnerabilidad, la falta de trabajo o la pérdida de derechos esenciales como la educación y la vivienda digna. No existe libertad individual sin seguridad social, ni proyecto de vida posible sin justicia social y bienestar para el pueblo. En estos días, donde nuevamente se pretende confundir libertad con desamparo y privatización de la vida cotidiana, reafirmamos que la libertad se ejerce verdaderamente cuando hay un Estado presente, cuando la seguridad de la familia y el trabajo están afianzados, y cuando los derechos del individuo armonizan con el destino común de la Nación.
El peronismo como máquina de dar TRABAJO, no de vaciamiento
Frente a la retórica del ajuste y la desprotección, nuestra causa mantiene su vigencia histórica y su compromiso de siempre. Sin embargo, la gran pregunta que hoy debemos hacernos es qué ha pasado con la conducción y el sentido profundo del Partido Justicialista.
Hace décadas nos matábamos a GOLPES defendiendo las convicciones de ser peronistas. El peronismo fue, desde sus cimientos, una máquina de dar laburo; el que se metía al movimiento siempre tenía un trabajo digno.
Hoy, en cambio, sufrimos el triple juego de aquellos que se disfrazan de peronistas para destruir el movimiento y a los trabajadores. Dirigentes de cotillón que se encargaron de desvirtuar la historia, sacando los cuadros de Perón y Eva para cambiarlos por otras figuras, vaciando por completo el contenido ideológico de nuestras banderas.

Los mercaderes del nombre y el beneficio personal
Hay quienes se llenan la boca hablando de lealtad, pero han vivido haciendo el "caldo gordo" o la "pata peronista" en contra de los intereses populares. Se acomodan según la conveniencia electoral, metiendo a trabajar a los hijos, a los nietos y asegurando privilegios de casta mientras el vecino común no tiene para comer o pagar la luz, un modelo que solo gobierna para los grandes intereses concentrados.
El peronismo verdadero no se sostiene con egos personales ni con roscas de cúpula. Como bien se advirtió en la calle, el movimiento corre el riesgo de perderse si prioriza los beneficios individuales por sobre las necesidades de las grandes mayorías. No se puede hablar de libertad si los barrios carecen de lo elemental, ni se puede tolerar que aquellos que dicen representarnos utilicen las estructuras partidarias como un sello de goma funcional al ajuste.
La hora de la reconstrucción y la verdad
Frente al vaciamiento ideológico y la desprotección actual, la salida no es el silencio ni la complicidad. La verdadera libertad exige poner las cartas sobre la mesa, revisar las planillas y volver a las fuentes: un Estado presente, justicia social y trabajo genuino para todos los argentinos. Es hora de dejar de romper las pelotas con personalismos estériles y laborar en serio por un peronismo que contenga a todos, sin exclusiones.
La causa sigue viva en la memoria colectiva y en la convicción de quienes nunca se bajaron de la vereda de los trabajadores. La historia da revancha, y el compromiso con la Patria exige hoy más que nunca levantar las banderas de la dignidad, la justicia social y la soberanía popular.
"Muchos quisieron y quieren decretar la muerte del peronismo cada vez que cúpulas oportunistas lo vacían de contenido y lo reducen a una cáscara electoral. Se equivocan.
Nuestro pais se hunde en la pobreza, el desamparo, la falta de trabajo, los falsos peronistas de cúpula, entregaron las banderas del movimiento para engordar sus propios bolsillos y acomodar a toda su parentela.
El peronismo no murió con el General, porque el peronismo no es un culto nostálgico al pasado, sino una herramienta de lucha presente. Sigue vivo en la calle, en el tejido de los barrios y en la convicción de quienes no negociamos la lealtad al pueblo.
Mientras haya un argentino sufriendo el desamparo de un Estado ausente y un liberalismo que confunde libertad con hambre, el peronismo no solo está vivo: es una urgencia histórica."
Gabriel Contreras
CRONOS HD
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