9 de Julio: ¿Qué independencia celebramos si nuestra gente se sigue yendo?
Hoy, 9 de julio, el calendario nos marca una fecha que, en teoría, debería vibrar con el orgullo de la libertad y el autogobierno. Sin embargo, en nuestro General Mosconi, la reflexión es otra.
Hoy, 9 de julio, el calendario nos marca una fecha que, en teoría, debería vibrar con el orgullo de la libertad y el autogobierno. Sin embargo, en nuestro General Mosconi, la reflexión es otra. Mientras en los actos oficiales se despliegan banderas y se entonan himnos a la patria grande, en las calles, en las mesas familiares y en la realidad cotidiana de cada vecino, se siente un vacío que no para de crecer: el de los que se fueron y, lo que es peor, el de los que están a punto de irse.
Los años pasan, las administraciones se suceden y los discursos se reciclan con la misma falta de sustancia. La promesa de progreso siempre parece estar esperando una coyuntura económica mejor o un giro de suerte que nunca llega, mientras la indiferencia de un gobierno centralista –que mira al país desde los despachos de Buenos Aires o de la capital provincial– sigue asfixiando las oportunidades en nuestro suelo.
¿De qué "independencia" hablamos cuando la falta de empleo nos ha convertido en una comunidad dependiente de la asistencia y del favor político? La realidad es cruda: la falta de una planificación estratégica no es solo un error administrativo; es una expulsión silenciosa. Cuando un pueblo no tiene un norte claro, cuando no hay un horizonte de desarrollo productivo que trascienda la urgencia de la caja municipal, el resultado es la desesperanza.

Cada joven que cierra su valija en la terminal, cada familia que busca en otras latitudes lo que aquí les negamos, es un pedazo de nuestra identidad que se pierde. Se van porque el futuro, aquí, es una niebla incierta. Se van porque se cansaron de esperar que los gobiernos centralistas entiendan que Mosconi no es un número en una estadística, sino un lugar donde viven personas con dignidad.
La verdadera independencia se construye con trabajo, con autonomía económica y con una visión que ponga al vecino en el centro de todas las decisiones. Hoy, al mirar nuestra realidad, no queremos más promesas vacías ni fechas patrias que se limiten a la foto institucional. Queremos un plan. Queremos que el esfuerzo de quienes todavía decidimos apostar por nuestra tierra sea valorado y, sobre todo, respaldado.
Celebremos hoy, sí, la historia que nos dio nacimiento como Nación. Pero hagámoslo con el compromiso urgente de transformar este presente. Porque si seguimos permitiendo que la indiferencia y la falta de planificación sigan siendo la moneda corriente, terminaremos siendo un pueblo de recuerdos, habitado por quienes no tuvieron más remedio que quedarse.
Hoy es el día de recordar que la independencia es, ante todo, el derecho a construir nuestro propio destino. Es hora de que el destino de General Mosconi vuelva a estar en manos de su gente.
CRONOS HD
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