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En los últimos días, un video que circula profusamente en redes sociales ha puesto en evidencia una preocupante realidad en la dinámica social de Coronel Cornejo. 

En las imágenes, se observa a una conocida figura local, quien suele autodenominarse "influencer", participando activamente en un altercado físico dentro de un establecimiento nocturno. Lo que resulta alarmante no es solo la violencia exhibida en la riña, sino la capacidad de esta persona para transitar de un rol de "agresora" a uno de "comunicadora" en cuestión de minutos. 

Este comportamiento no es un hecho aislado, sino que forma parte de un patrón de conducta que ya hemos sufrido en carne propia desde este medio. ### Un historial de hostigamiento Meses atrás, durante la visita oficial del Ministro de Salud de la provincia de Salta a nuestra localidad, nuestro equipo de prensa fue blanco de hostigamiento por parte de esta misma persona.

 En aquella oportunidad, en lugar de ejercer una labor periodística ética, el objetivo fue entorpecer nuestra cobertura mediante agresiones verbales y conductas intimidatorias. Este modus operandi —donde el conflicto se convierte en el vehículo para captar la atención revela una peligrosa disociación: el interés por el *engagement* digital prevalece sobre cualquier norma de respeto, ética o convivencia ciudadana.

 

 

La violencia como espectáculo Desde una perspectiva analítica, este comportamiento nos obliga a preguntarnos qué tipo de valores estamos validando como comunidad. Cuando una figura con influencia digital utiliza el altercado físico como materia prima para generar contenido, está enviando un mensaje directo a su audiencia, integrada en gran medida por jóvenes: **que la violencia es un camino legítimo para obtener notoriedad.** Esta "normalización de la violencia" es un síntoma de una sociedad que ha perdido el norte en cuanto a lo que constituye una comunicación responsable. La figura del "influencer" debería ser la de un comunicador que aporta valor, no la de un agente provocador que se nutre del caos.

 Llamado a la responsabilidad ,como medio de comunicación que también ha sido víctima de estas prácticas, instamos a las autoridades locales a tomar cartas en el asunto. 

No se trata de censura, sino de aplicar las normativas vigentes sobre orden público y convivencia. La impunidad de estos actos no hace más que reforzar el ciclo de agresión. Asimismo, hacemos un llamado a los padres y familias de Coronel Cornejo,  el consumo digital de nuestros hijos no es un tema menor.

 Es momento de cuestionar quiénes son los referentes a los que brindamos nuestro tiempo y atención, y de exigir espacios libres de agresiones.

La construcción de una comunidad más sana comienza por deslegitimar a quienes hacen de la violencia, el hostigamiento y el conflicto su principal herramienta de trabajo.

Si usted ha sido testigo de hechos similares o ha sido víctima de hostigamiento, le invitamos a ponerse en contacto con nuestro equipo para visibilizar estas situaciones que afectan a toda nuestra comunidad.*

Autor: admin