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El empresario teatral Aldo Funes, que hasta el momento está procesado por abuso sexual agravado con acceso carnal reiterado, cuenta con un pedido de prisión preventiva, al igual que Sandra Cárpena -madre de la víctima- que se encuentra coimputada.

Según el documento judicial, Funes está acusado por tres hechos, en los que medió violencia, amenazas y una relación de poder contra Brisa Póvolo, que en esa instancia tenía 15 años; actualmente tiene 27 y aguarda por su primer hijo.

Si bien Cárpena se encuentra detenida, está pronta a adquirir su libertad, porque la pena que cumple está vinculada con una extorsión realizada contra Funes, donde le solicitó dinero para no denunciarlo, aunque ella habría sido quien “facilitó el contacto” entre el adulto y su hija.

Aldo Funes

Aldo Funes .

Hasta el momento, Cárpena está procesada por “abuso coactivo” y Funes por “abuso sexual con acceso carnal en tres oportunidades, presuntamente entre los años 2013 y 2014, en distintas locaciones de la Ciudad de Buenos Aires, en cercanías de teatros donde Funes ejercía representación de obras teatrales, en un período de entre 3 y 6 meses y mediante el ejercicio de violencia y amenazas”.

No obstante, tal como indicó el escrito al que accedió este medio, la querella ahora sostuvo que la calificación quedó “incompleta” y reclama agregar agravantes sobre los delitos de abuso sexual con sometimiento ultrajante que resultó en un daño en la salud mental de la víctima. Además (inciso B), refiere a que cumplía tareas de guarda.

Para esto, argumenta que la víctima era menor de edad y estaba bajo su custodia; hubo daño psicológico y dos intentos de suicidio; y que participaron dos personas.

De esta manera, quedó firme la solicitud de prisión preventiva, ya que la pena mínima sería de ocho años de detención y no tendrían acceso fácil a excarcelación o beneficios. Al tiempo, el monto de embargo actual sería de $600 millones para cada uno porque el valor actual sería insuficiente al no contemplar el daño psicológico y la indemnización civil por honorarios y costas.

Sobre la solicitud de detención de la progenitora de la joven, la acusación argumenta los antecedentes condenatorios, el riesgo de entorpecimiento, los intentos de contacto con la víctima -a través de la pareja de Carpena-, la falta de arraigo y que ya hubo otra causa donde se consideraron peligros procesales. También sostiene que si recupera la libertad, podría hostigar nuevamente a la víctima y a su hermana.

Frente al mismo pedido, pero sobre el empresario teatral, se considera el poder económico, su notoriedad pública, la capacidad para salir del país por su red de contactos nacionales e internacionales y la posibilidad de ocultarse o fugarse.

Asimismo, se cuestiona que el juez haya valorado la edad del empresario para no dictar la prisión preventiva y propone, en caso de concederse, arresto domiciliario con tobillera electrónica.

El escrito sostiene que Carpena habrían instado a la menor a “concurrir a encuentros” con el productor a sabiendas de que tendrían “relaciones sexuales no consentidas” y, en consecuencia, “permitió que Funes concretara los abusos e impidió que cesaran, a pesar de la obligación de cuidado que tenía respecto de la víctima por ser ésta su hija, menor de edad”.

Carpena se encuentra detenida porque, luego de los encuentros, había amenazado al empresario con denunciarlo a través de mensajes extorsivos en donde le solicitaba altas sumas de dinero, sin embargo, la condena concluye en breve y la mujer quedará en libertad.

Respecto al empresario artístico, se le atribuye el cargo de “abuso sexual con acceso carnal en tres oportunidades, presuntamente entre los años 2013 y 2014, en distintas locaciones de la Ciudad de Buenos Aires, en cercanías de teatros donde Funes ejercía representación de obras teatrales, en un período de entre 3 y 6 meses y mediante el ejercicio de violencia y amenazas”.

En conversación con este medio, el abogado querellante Héctor Koffman consideró: “La justicia a medias no es justicia, Brisa pasó un infierno, lamentamos que no se haya dispuesto la prisión preventiva de Sandra Carpena -en la causa por el abuso-, pero seguiremos trabajando para llegar rápido a juicio oral y obtener una condena”.

Respecto a los mensajes, el abogado cerró: “Si no hubiera existido el abuso, no hubiera tenido lugar la extorsión de la cual él fue víctima por parte de Sandra Carpena”.

“Tras un primer encuentro en una sala donde se producía la obra ‘Pato a la Naranja’ y tras asegurarle que le daría trabajo, Sandra Carpena pactó y organizó una segunda reunión, que tuvo lugar no mucho tiempo después, posiblemente dentro de ese mismo mes”, relata el documento.

En línea, el escrito añade: “En esa ocasión, la joven y Funes cenaron a solas en un restaurante por la misma zona y se dirigieron en automóvil, sin saberlo la víctima, a un hotel donde la habría obligado a mantener relaciones sexuales –que no consintió-, le advirtió que, de no hacerlo, no podría volver a entrar al teatro ni podría trabajar de lo que le gustaba”.

 

“Funes la obligó a ingresar, la tomó fuertemente del brazo y de modo agresivo la forzó a practicarle sexo oral”: el texto es preciso, detalla la forma de abuso y su acceso carnal, al tiempo en que destacó que el productor conocía en “todo momento que la víctima tenía 15 años”.

La adolescente le habría dicho a su madre “que no quería volver a ver a Funes, pero Carpena le ordenó que lo hiciera y pactó un nuevo encuentro que se produjo en otro teatro ubicado en Avenida Corrientes, donde el señalado producía una obra llamada ‘Mujeres de Ceniza’”.

Según la denuncia, “al finalizar la obra, la hizo subir al auto y fueron a otro hotel, ubicado cerca de la sala. La secuencia fue la misma que la vez anterior; la habría obligado a mantener relaciones sexuales no consentidas y la amenazó con arruinarle la vida si no estaba con él”; además, esta vez la forzó a entrar a la habitación y la tomó fuertemente del brazo, de tal manera que se mostró  agresivo.

Durante el acto, en donde el hombre habría intentado diversas prácticas de acceso carnal no consentidas, el hombre “le gritaba mucho, la agredía verbalmente y le decía que le iba a arruinar la vida”.

 

A pesar de la negativa de Brisa, “madre la obligó a verlo nuevamente, le advirtió que no llegaría a ningún lado si no lo hacía y acordó una última reunión”. El delito se habría vuelto a repetir y esta vez, el empresario le habría señalado que “tenía mucho poder” y amenazado con “arruinarle la vida si lo denunciaba”.

Producto de todos aquellos episodios, la joven recibió medicación psiquiátrica por depresión, ansiedad y por el trauma generado, intentando suicidarse en dos ocasiones.