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Cuando el Estado y las instituciones educativas dan la espalda, otros actores ocupan ese vacío. La falta de perspectivas formales destruye el tejido social de nuestras comunidades y se transforma en el refugio de la informalidad extrema, sin empleo en blanco, el joven  del norte termina en la changa diaria precarizada, el contrabando hormiga en la frontera o el trabajo en negro sin obra social ni aportes jubilatorios.

 El día que se enferman o se accidentan, quedan desamparados. La captación por economías delictivas: En una zona fronteriza y compleja, la falta de un proyecto de vida legítimo vuelve a los jóvenes blancos fáciles para las redes de delincuencia organizada y el narcotráfico

Se produce la pérdida de capital humano: el vaciamiento del norte El "bono demográfico" significa que hoy la región cuenta con más jóvenes en edad de trabajar y producir que niños o ancianos dependientes. Es una oportunidad histórica de oro, pero en el Departamento San Martín se está tirando a la basura. El motor apagado: Cientos de mentes brillantes y manos fuertes que podrían estar levantando la producción regional, desarrollando software, tecnificando el agro o impulsando energías locales, quedan varadas en una vereda. 

El éxodo forzado: Ante la falta de universidades y horizontes técnicos actualizados en sus propios pueblos, los jóvenes que tienen la mínima posibilidad económica se van a Salta Capital o a otras provincias. 

San Martín invierte sus recursos en criar y educar pibes para que el fruto de su talento termine enriqueciendo a otras regiones. El norte se queda sin jóvenes calificados, perpetuando el atraso regional. 

Aumenta de la desigualdad: una condena de por vida ,una juventud sin inserción laboral formal no es un bache temporal; es una herida económica que arrastrarán durante los próximos 40 años.

 La trampa del currículum vacío: Pasar los 20 y pico de años enviando currículums sin recibir respuesta genera un bache laboral irreversible. Cuando las empresas multinacionales  cuando pueden, contratan, y prefieren a pibes más jóvenes recién salidos de la escuela o con experiencia previa que en San Martín es imposible conseguir. 

En el norte los Ingresos de miseria permanentes: Al no construir una trayectoria laboral sólida desde el principio, estos jóvenes quedan condenados a salarios más bajos durante toda su vida adulta. La brecha entre quienes pudieron migrar para estudiar o tenían contactos y quienes se quedaron atrapados por la falta de transporte y carreras modernas se vuelve un abismo insalvable. La pobreza se hereda y se profundiza.3. Vulnerabilidad social: el terreno fértil para el peligro. 

El narcotráfico y el crimen no reclutan porque ofrezcan un futuro brillante, sino porque el sistema legal y formal de la región les ofrece a los pibes un presente absolutamente vacío y sin alternativas. El celular, que era la única ventana al mundo, pasa a ser la herramienta de supervivencia en la ilegalidad

El norte salteño sabe lo que es el olvido, pero lo que duele hoy tiene cara de un joven en Tartagal, Orán, Mosconi o Salvador Mazza, la escena se repite en cada barrio: un pibe con veintipico de años, el mate frío a mitad del día, la mirada clavada en la pantalla de un celular y un silencio que muerde. Para el que pasa por la vereda es fácil escupir la sentencia: "Es un vago, no quiere hacer nada". Diagnóstico cerrado en la terminal o en la plaza. Pero esa etiqueta no es un análisis, es una cachetada de indiferencia.

Detrás de ese juicio rápido se esconde el dolor de una tierra rica con manos jóvenes atadas. Están las jóvenes de diecisiete años que cargan la casa al hombro y cuidan hermanos porque no hay guarderías ni changas para los viejos, están los chicos que se rompieron el alma para terminar el secundario, o que vuelven con un título bajo el brazo, chocando contra el paredón de un mercado laboral que les exige una experiencia que nadie les da, o el costo inalcanzable de un pasaje a la capital para buscar un futuro. 

Llamar flojera a la falta de transporte, a la desconexión y a la ausencia histórica de oportunidades no es solo un error; es la forma más eficaz que encontró el poder para lavarse las manos mientras desangra el arraigo de nuestro norte. Los muros invisibles del Departamento San Martín. Para entender por qué nuestros jóvenes no arrancan, hay que mirar el mapa y la oferta educativa del Departamento San Martín. La realidad local demuestra que el aislamiento y el atraso estructural no son una percepción, sino una condena diaria.

El cepo del transporte: Moverse entre Mosconi, Tartagal, Aguaray o Salvador Mazza es una odisea costosa. Las frecuencias escasas y las tarifas prohibitivas aíslan a los pibes de los pueblos más chicos. Sin conectividad física, estudiar o buscar trabajo en la localidad vecina se vuelve un lujo imposible. El desierto de la educación técnica: La falta de universidades y centros de formación técnica superior en el interior profundo obliga al desarraigo o al abandono. No todos pueden costear un alquiler en Salta Capital para acceder a una formación de calidad. El colapso de las carreras tradicionales: La oferta actual está trillada y estancada en manuales de hace más de dos décadas. El mercado local está colapsado de profesionales en las mismas tres o cuatro carreras de siempre. Se siguen formando técnicos para un mundo laboral que ya no existe, ignorando las necesidades actuales de la región. 

El llamado a las autoridades: urgencia estratégica ya no alcanzan los parches ni las promesas de campaña, las autoridades provinciales y municipales deben levantar la mirada de los escritorios y cambiar el enfoque de manera urgente, pero los que mas energicamente deben hacerlo son los que nosotros elegimos en nuestras tierras.

Se necesita un giro estratégico radical: transformar la matriz educativa del norte salteño, exigimos que se gestionen carreras modernas, tecnológicas y vinculadas a la producción real de la zona. Basta de recetas viejas para problemas nuevos; el futuro de nuestros jóvenes depende de que el poder deje de etiquetar y empiece, por fin, a planificar.

Para romper este círculo vicioso, la comunidad del Departamento San Martín no debe pedir ayuda asistencialista, sino exigir una refundación estratégica del norte salteño [5]. La hipótesis que los vecinos deben plantar ante la clase política es clara: el norte no es pobre por falta de voluntad, sino que está empobrecido por falta de conectividad y planificación. La solución integral que la comunidad debe articular y exigir bajo un solo frente se basa en tres ejes urgentes:

1. Descentralización Educativa y "Soberanía Tecnológica "Basta de carreras del siglo pasado que saturan el mercado local. Las autoridades deben negociar con la Universidad Nacional de Salta (UNSa) y los institutos técnicos provinciales un cambio radical de oferta:

Carreras del futuro en el lugar: Implementar tecnicaturas y licenciaturas cortas en programación, desarrollo de software, robótica aplicada al agro, energías renovables y gestión ambiental. Educación adaptada a la producción: Los planes de estudio deben diseñarse en conjunto con los sectores productivos reales de la región (agro, industria maderera, servicios fronterizos) para que el pibe estudie lo que el departamento necesita producir hoy.

2. Creación del "Boleto Estudiantil y Laboral Interurbano "El transporte  hoy es una de las fronteras que divide a un joven de su futuro. La comunidad debe exigir un sistema subsidiado de transporte interurbano eficiente que conecte diariamente los pueblos del departamento.

 Frecuencias y recorridos garantizados: Colectivos que respeten los horarios de entrada y salida de las escuelas técnicas y universidades en Tartagal o Mosconi.  Tarifa cero o social: Que el código postal de un pibe de Aguaray o Pocitos no sea un castigo económico para poder ir a estudiar o trabajar.

3. Plan de Empleo Joven con "Incentivo Fiscal Local “El Estado provincial y municipal debe dejar de ser el único y saturado empleador de la región, creando un puente real hacia el sector privado: Exenciones impositivas: Reducir impuestos locales a los comercios y empresas del departamento que contraten a jóvenes de la zona para su primer empleo. Pasantías pagadas por el Estado: El gobierno debe subsidiar parte del salario del joven durante sus primeros seis meses de inserción laboral para resolver la paradoja de la "falta de experiencia". Todos estas soluciones se dan en otras provincias, porque en nuestro norte es siempre mas dificil?

El veredicto final: voluntad política o complicidad

La pelota está en la cancha de los intendentes y legisladores del Departamento San Martín. no pueden seguir mirando para otro lado, aprobando presupuestos que ignoran el transporte interurbano o manteniendo ofertas educativas oxidadas de hace veinte años, ya no es inoperancia: es complicidad con el vaciamiento de nuestra tierra. Señores gobernantes, los jóvenes de Tartagal, Mosconi, Aguaray, Pocitos y Salvador Mazza no necesitan discursos de campaña ni parches asistenciales; necesitan de manera urgente un cambio estratégico, transporte accesible y carreras que miren al futuro. La historia y el pueblo del norte les van a demandar el futuro que hoy les están negando en sus propios escritorios.

Pero esta batalla no la van a ganar los políticos desde su comodidad; la tenemos que ganar nosotros vecinos de San Martín, es hora de despertar y unirnos. 

No podemos seguir permitiendo que el destino de nuestros hijos sea  desierto del desempleo, el éxodo forzado a la capital o la trampa de la ilegalidad. 

Dejemos de repetir la mentira de que "el pibe de la vereda es un vago". Empecemos a organizarnos en cada barrio, en cada club y en cada centro vecinal para exigir con una sola voz lo que por derecho nos corresponde: educación conectada a la realidad y transporte digno. Si tocas a un pibe del norte, tocas el futuro de todos. La salida es colectiva, es comunitaria y es ahora.

Autor: admin