Escuchar artículo

General Enrique Mosconi / Tartagal 
Hay historias que duelen. Y hay otras que además dan vergüenza, la de Pedro Moreno es ambas.

Fue colimba. Clase 62/63.Fue uno de esos chicos enviados a la guerra sin preparación, sin abrigo, sin comida suficiente, sin entender del todo qué estaba pasando.El Pedro que conocimos  nos  contaba de las trincheras inundadas, de los pies congelados., del hambre.

Y también contaba algo que incomoda:que pese a todo, volvería. Porque allá, en medio del horror, se sentía fuerte.
Se sentía alguien.Lo que vino después fue peor.La posguerra., el regreso sin contención, el señalamiento. El “loco de la guerra”.El abandono.

Ahí empezó la verdadera caída.Años de silencio.Años de dolor.Años de deambular por su propio pueblo, a la vista de todos.

Entre la casa de Marquitos Caballero, la familia de Santiago López, los hermanos Páez, la mano tendida de Don Aylan y Julio “Julieta” Ramírez…ahí estaba Pedro., no en los actos, no en los discursos, no en la foto.En la vida real.Esa que incomoda.

La última vez que se intentó ayudarlo fue a través de un pedido desesperado, un llamado de Pocho Cabral para visibilizar su situación, para lograr que lo internen, para que alguien desde el poder hiciera algo. no pasó.

El Estado, otra vez, ausente. Y entonces llegó otro 2 de abril. Otra vez los funcionarios hablando de héroes, otra vez las palabras vacías, otra vez la memoria selectiva.Pero Pedro no estaba ahí.Estaba en una cama del hospital de Tartagal, solo,abandonado.

Mientras se hacían actos, él se debatía entre la vida y la muerte. Y nadie del poder estuvo, nadie, los únicos que aparecieron fueron los vecinos.
Los que no tienen cargos, los que no salen en los medios, los que no necesitan una fecha para hacer lo correcto, pero ya era tarde.

Porque la verdad es brutal: Pedro no murió ese día.Pedro había muerto mucho antes, murió en la indiferencia,murió en el abandono sistemático. murió en la hipocresía de una dirigencia que usa Malvinas para el discurso, pero no se hace cargo de sus consecuencias. murió entre el 2 y el 3 de abril.  Y eso no es casualidad, es una condena.Es el reflejo de un país que todavía no entiende que la guerra no terminó en 1982, que sigue viva en cada veterano olvidado, en cada historia que no se escuch. En cada Pedro Moreno que camina en silencio hasta desaparecer.

Pedro  murió solo.murió sin el Estado, murió sin los que hablan de patria, pero murió con su gente.

Pedro murió  con esos vecinos que, sin decirlo, dejaron una lección más grande que cualquier acto oficial, la patria real no está en los discursos. Está en no abandonar.

Imposible olvidar el acompañamiento de años de parte de un camarada que siempre quiso poner en valor la situacion de Pedro, como el tremendo trabajo y horas de desvelo peleas con el quizas artifice desde los inicios el Querido Eduardo Normando Cabral mas conmocido como Pocho quien fue uno de los que acompañó a los vecinos cuando el cuerpo de Pedro espera ba en una morgue el dia seis , con un cuerpo ya en desconmposicion, Digan si no fue esto Morir por partes y solo. 

Porque mientras haya políticos que se llenen la boca con Malvinas pero no estén cuando tienen que estar, esto no es memoria.Es hipocresía,    Y también…es responsabilidad.

Autor: admin